Convertirse en tropa de élite en Santa Fe: cómo es el entrenamiento

Se trata de un exigente curso, tanto desde lo físico como lo mental. Los aspirantes están incomunicados durante sesenta días. Solo el 10% de los aspirantes la supera.

El ministerio de Seguridad de la provincia de Santa Fe abrió la convocatoria para efectivos policiales que quieran formar parte de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE). Pero convertirse en un miembro de las fuerzas especiales requiere cumplir un exigente entrenamiento físico y mental que solamente lo supera, en promedio, un 10% de los aspirantes.

En las últimas dos convocatorias, realizadas en 2020 y 2022, de un total de 53 aspirantes ingresaron apenas siete. En 2020, hubo 26 candidatos y seis superaron exitosamente la puesta a punto y se convirtieron en miembros de la Tropa de Operaciones Especiales. En 2022, de 27 aspirantes solamente uno finalizó el entrenamiento.

Internamente se suele definir a la puesta a punto como «físicamente al borde de la muerte, y psicológicamente al borde de la locura».

«Un miembro de las TOE viaja seis horas, allanan 12 horas y tiene que volver, y muchas veces están uno o dos días sin dormir» señaló el comisario Ariel Angelucci, jefe de la Tropa de Operaciones Especiales.

Las funciones de la compañía son intervenir en tomas de rehenes, secuestros extorsivos, traslado de detenidos de alta peligrosidad, allanamientos en los que pueda haber enfrentamientos armados, crisis carcelaria,y custodios de personalidades.

El entrenamiento está basado en las preparaciones de las fuerzas especiales del Ejército; y los cursos de la Special Weapons And Tactics (SWAT) y GSG 9 der Bundespolizei, las fuerzas especiales de Estados Unidos y Alemania, respectivamente.

«Se fueron sacando cosas de fuerzas especiales de todo el mundo, no hacemos lo que se nos ocurre, está hecho, aprobado y estipulado porqué se hace. Todo tiene una preparación y un fundamento, no es que uno quiere divertirse con la gente», explicó.

Más de 60 días aislados

La puesta a punto consiste en un período de 61 días, donde no importa la jerarquía ni la antigüedad en la fuerza de los aspirantes, todos comienzan de cero. Durante los dos meses que se extiende el entrenamiento, los pretendientes no regresan a sus hogares, ni pueden tener teléfonos celulares.

En primera instancia, a los policías se les realizan exámenes médicos y psicológicos. También tiene lugar una rigurosa prueba física, donde los aspirantes deben correr, nadar, realizar flexiones de brazos, abdominales y tiro. Quien no supera exitosamente este primer estadio, queda fuera y nisiquiera comienza la puesta a punto.

Cuando empieza el curso se les da capacitación en tiro, defensa personal, combate a cuarto cerrado (allanamientos) y custodias de personalidades como presidentes, embajadores o gobernadores. También se les enseña conocimientos de brechería para abrir puertas, explosivos, rescate en agua, supervivencia en islas, y combate rural.

«Una persona que va a trabajar en operaciones especiales tiene que hacerlo bajo estrés, y tiene que estar preparado para situaciones críticas. Se trabaja en equipo, en situaciones extremas, toma de decisones, y se los pone al límite. Es la única forma de medir si va a tener condiciones para después operar» dijo Angelucci.
Calidad antes de cantidad

Los postulantes tienen derecho a darse de baja cuando lo decidan, no están obligados a finalizar el curso. Si bien muchos abandonan en la primera semana, hay casos de aspirantes a los que les faltaban días para terminar el entrenamiento e igual decidieron no finalizarlo.

«El curso pasa mucho por la cabeza, lo que traiciona a las personas es psicológico. Pedimos que vengan en un buen estandar físico, pero no es eso lo que no soportan, se quiebran psicológicamente. No soportan la presión, estar aislados, pasar hambre, frío, sueño» observó el jefe de la compañía.

La Tropa de Operaciones Especiales actualmente cuenta con 78 efectivos, de los cuales una sola es mujer. Angelucci consideró que el ideal sería que ingresen 30 efectivos más, pero todo depende de si logran pasar el curso.

«Si termina uno, ingresa uno. No soy partidario de regalar para tener número, se busca calidad y no cantidad. Mientras más seamos mejor, pero si regalamos y bajamos la vara perdemos calidad y dejamos de ser tropas de elite» señaló.

Fuente: Uno Santa Fe