Sergio Massa: el nuevo ¿Súper? ministro de Economía. Por Franco Manasseri

Tras los rumores trascendidos la semana pasada, finalmente Sergio Tomás Massa asumió este miércoles como “Superministro” de Economía. El abogado se hizo del palacio de hacienda y tendrá bajo su ala también distintas áreas (Economía, Producción, Agricultura, Ganaderia y Pesca) – de aquí “Super”.

El miércoles juró por Dios y por la Patria ante la presencia del presidente Fernández y otros 500 invitados en un evento que se asimiló más a una asunción presidencial que a la jura de un funcionario. Y, en mi opinión, no es para menos. Esta es posiblemente la última bala que le quede al gobierno (que en términos económicos no encontró un rumbo) y también es su última jugada personal para intentar convertirse en presidente de la nación (puesto que intentó conseguir en el año 2015, donde su imagen positiva alcanzó máximos históricos y nunca más pudo recuperar, quedando “obligado” a una alianza en 2019 con el “Frente de Todos”).

En este sentido y bajo la delicada situación que enfrenta el país en términos macroeconómicos es que acepta este supercargo, con un gran capital más bien político que técnico (no es economista) y sin tener mucho que perder (ni él, ni el gobierno).

Su nombramiento fue muy bien recibido por el mercado: los dólares bajaron drásticamente (desde $350 a $280) y los bonos y las acciones volaron. Sin embargo, la música puede dejar de sonar muy rápidamente si no se vislumbran medidas concretas de manera rápida.

En principio lo anunciado se asemeja a todo lo anterior: austeridad fiscal, cumplimiento con el FMI, tratar de fortalecer reservas y fomentar exportaciones, la diferencia radica principalmente en las expectativas que genera su figura y lo que él puede representar.

En este sentido creo que es muy pronto para emitir una opinión al respecto de las medidas que tomó: si bien parecen buenas, de momento no son más que un puñado de buenas intenciones que hay que ver como se implementan.

De todos modos, hay razones para creer que Massa lo puede lograr: es un gran político (pese a sus idas y vueltas, guste o no, se ha sabido mover de manera inteligente), con buena relación con empresarios, buenas conexiones en los EEUU y organismos internacionales y cuenta, además, con el apoyo del oficialismo y sindicatos.

Con este capital político y decisión es posible sortear una potencial crisis.

De igual manera, y como siempre, seguimos atentamente los acontecimientos.