El linfoma es una enfermedad maligna que afecta al sistema linfático y compromete células vinculadas al sistema inmunitario. Existen distintos tipos, con comportamientos que pueden ir desde formas más crónicas hasta otras de evolución agresiva.
El médico gastroenterólogo Guillermo Celotti explicó las principales características de la enfermedad, los síntomas que pueden funcionar como señales de alerta y la importancia de realizar una consulta médica ante cualquier cambio persistente.
Una enfermedad del sistema inmunitario
“El linfoma es una enfermedad que se desarrolla en la sangre y tiene que ver especialmente con nuestro sistema inmunitario. Afecta a las células que nos defienden”, explicó Celotti.
El especialista señaló que los linfomas tienen una relación particularmente importante con los ganglios y que existen diferentes tipos de la enfermedad.
“Hay algunos que tienen un comportamiento más crónico y otros que son muy agresivos”, detalló.
Si bien pueden presentarse a cualquier edad, explicó que son más frecuentes en adultos, especialmente después de los 50 o 60 años. También aclaró que no deben confundirse con las leucemias, que presentan características diferentes.
Pérdida de peso, sudoración nocturna y ganglios inflamados
Entre los síntomas que pueden aparecer, Celotti mencionó la pérdida de peso, la sudoración nocturna y la fiebre, además del decaimiento y la astenia.
Uno de los signos que puede resultar particularmente visible es la aparición de ganglios inflamados, que pueden ser palpables en distintas partes del cuerpo.
“Algo muy característico es que la persona se puede palpar, por ejemplo, en las axilas, en el cuello, en la ingle, adenopatías, que son los ganglios inflamados”, explicó.
El especialista remarcó que ante la aparición de este tipo de síntomas es importante realizar una consulta médica y evitar demorar la evaluación.
El diagnóstico determina el pronóstico
Celotti explicó que existen diferentes variedades de linfoma y que el tipo específico de enfermedad tiene una incidencia importante en el pronóstico.
“Después depende un poco de la suerte o no que tengamos en cuanto al tipo de linfoma, que eso es lo que marca mucho el pronóstico de la enfermedad”, señaló.
Por eso, frente a síntomas que no son habituales o que persisten en el tiempo, la recomendación es consultar con un profesional para determinar su origen.
La importancia de los controles gastroenterológicos
Durante la entrevista, Celotti también hizo referencia a otros síntomas que requieren atención médica desde el punto de vista gastroenterológico.
Entre ellos mencionó la aparición de dolores abdominales que antes no estaban presentes, cambios en el ritmo habitual de evacuación, sangre en la materia fecal, diarrea o dificultades persistentes para ir al baño.
“Cualquier persona que tenga síntomas, los síntomas a los que nos referimos nosotros, es una persona que comience con dolores abdominales que no tenía”, explicó.
También señaló que una anemia detectada durante un chequeo médico puede ser un indicador que requiere profundizar estudios, especialmente según la edad y las características de cada paciente.
Antecedentes familiares y controles
Otro aspecto al que Celotti le dio especial importancia es la existencia de antecedentes familiares de determinadas enfermedades.
“Hay que hacer hincapié en aquellas personas que han tenido el antecedente de que su mamá, su papá, un hermano, un abuelo tuvo una enfermedad”, sostuvo.
En esos casos, explicó que los controles pueden comenzar antes que en la población general, de acuerdo con los antecedentes particulares y la indicación del profesional.
El mensaje central del especialista es no ignorar cambios que no forman parte de la rutina habitual: pérdida de peso sin explicación, sudoración nocturna, fiebre, ganglios inflamados, anemia, sangre en la materia fecal o alteraciones persistentes del funcionamiento intestinal justifican una consulta médica para determinar qué los está provocando.
Guillermo Celotti atiende en Medicenter, en El Trébol, y realiza estudios gastroenterológicos en Gastro.




