El Doctor Nicolás Lépore advirtió sobre el incremento de cuadros gastrointestinales con la llegada del calor y alertó sobre la importancia de la hidratación y la prevención.
Con la llegada de los meses más cálidos, las consultas médicas por gastroenteritis comienzan a multiplicarse. El Doctor Nicolás Lépore, especialista en neurología, explicó que esta patología “es muy frecuente durante el verano” y que, aunque en la mayoría de los casos se trata de cuadros leves, pueden derivar en complicaciones si no se tratan a tiempo.
“Así como las enfermedades respiratorias aumentan en invierno, las patologías digestivas son más comunes en verano. Son cuadros que habitualmente se resuelven en uno o dos días, pero si eso no sucede hay que consultar al médico para descartar una infección bacteriana o parasitaria”, señaló Lépore.
La gastroenteritis es la inflamación de la mucosa del estómago y del intestino, lo que impide digerir y absorber correctamente los alimentos. Esto provoca diarrea, dolor abdominal, malestar general y, en algunos casos, vómitos.
“Cuando el cuerpo no puede absorber líquidos, aparece el riesgo de deshidratación, que es la complicación más frecuente, especialmente en niños y adultos mayores”, explicó el especialista.
Lépore también recordó la importancia de evitar el contagio dentro del hogar: “Muchas veces, cuando un miembro de la familia se enferma, terminan contagiándose todos. Por eso es fundamental que cada persona use su propio vaso, cubiertos, servilleta y toalla para reducir el riesgo de transmisión”.
El médico recomendó mantener una buena hidratación, preferentemente con agua o bebidas con sales minerales, y evitar comidas pesadas, frituras o alimentos crudos mientras dure el cuadro.
“Si no hay apetito, no hay que obligarse a comer. Lo esencial es reponer líquidos y tener paciencia: en la mayoría de los casos, la enfermedad mejora en uno o dos días. Pero si aparecen vómitos persistentes o signos de deshidratación, es importante consultar al médico”, enfatizó.
Con el incremento de las temperaturas, los especialistas insisten en la prevención: higiene de manos, correcta conservación de los alimentos y consumo de agua segura son las claves para evitar que las gastroenteritis se conviertan en un problema más grave durante el verano.




