Cuando la pandemia de covid llegó a la Argentina
La covid provocada por el virus SarsCov-2 afectó a diez millones de compatriotas y mató a más de 130 mil. En El Trébol se contagiaron 4.337 vecinos y fallecieron 43. Una tragedia de la que parece nos hubiéramos olvidado y de la que aún tenemos mucho que aprender.
En estos días pasados se cumplieron seis años del dictado del decreto nacional 297/20 que dispuso en todo el país el aislamiento social, preventivo y obligatorio para frenar la expansión de los contagios con el virus SarsCov 2 que provoca un conjunto de síntomas identificados con la denominación “Covid 19”, nombre surgido del hecho de que los primeros casos se detectaron en China el 31 de diciembre de 2019.
Seis años no son tantos, pero parecen muchos más por esos mecanismos del comportamiento humano que buscan arrinconar en el olvido las cosas ingratas o las que no puede procesar debidamente y saldar aprendiendo de ellas. Ése es el caso de la pandemia de covid que aún sigue contagiando, aunque en forma aislada y despojada del dramatismo que tuvo en su momento pico, a lo que ha contribuido el mayor conocimiento científico, la experiencia de lo vivido y, sobre todo, la vacunación específica que limita en gran medida, si no en la totalidad, el impacto de una enfermedad que en una localidad como la de El Trébol, con sus doce mil habitantes de entonces, representó más del 30 por ciento de su población.
El primer caso en la Argentina se detectó el 3 de marzo de 2020 en un empresario que había regresado con síntomas tres días antes luego de haber estado en Milán y otras ciudades de Italia y España, y el 7 de ese mes ocurrió la primera muerte en el país y en América del Sur, que correspondió a un hombre que había regresado al país el 25 de febrero luego de haber visitado París y volvió con el virus.
El 11 de marzo, dos meses después de recibir los primeros informes desde China, la Organización Mundial de la Salud declaró la existencia de una pandemia, y el 19 de ese mismo mes el gobierno argentino suspendió todas las actividades no esenciales como son los servicios de salud, seguridad, comercio de alimentos y unas pocas más, pidiendo que la gente permaneciera en sus hogares para minimizar el riesgo de contagios.
En la semana que siguió a la difusión de aquel decreto, El Trébol fue tomando distintos recaudos como la clausura de la mayoría de los accesos a la ciudad para poder controlar el movimiento de las personas y el traslado de los consultorios externos del hospital José Isidro Llobet al centro de salud Sur Octavio F. Degano y al CIC para destinar las instalaciones del nosocomio sólo a personas con síntomas compatibles con la covid y así poder prestarles toda la atención posible. También se acondicionó el albergue deportivo del club Trebolense para alojar enfermos si se colmaba la capacidad del hospital. Al mismo tiempo empezaban a manifestarse las primeras muestras de solidaridad como lo fue el aporte de diez industrias locales que trabajan con acero inoxidable, que fabricaron y donaron equipamiento sanitario de refuerzo como soportes para suero, bandejas quirúrgicas y carritos para transporte de viandas y medicamentos.
A eso se sumaron poco después los supermercados y almacenes que bajo el lema “Solidarios en acción” aprontaron en sus locales cajas donde los clientes podían depositar donaciones de alimentos para quienes estuvieran en peor situación para afrontar la paralización de las actividades que representaban su sustento. La Escuela Técnica fabricó y proveyó máscaras para los servidores públicos, las entidades mutuales ofrecieron préstamos a tasas preferenciales y en algunos casos subsidiadas por el municipio, los dos clubes más grandes de la ciudad recogieron donaciones de ropa y alimentos que otras entidades distribuyeron entre los más necesitados y sindicatos de la ciudad prepararon raciones de comida que entregaron gratuitamente a quienes las necesitaran, mientras que concejales y funcionario donaron parte de sus ingresos para formar un fondo para la emergencia.
Pero antes de que la pandemia alcanzara a El Trébol también se registraron manifestaciones de rechazo a las medidas de aislamiento, y transgresiones reveladoras de una inconducta social merecedora de toda censura. Las más comunes fueron reuniones detectadas y clausuradas, juntadas de jóvenes en las afueras del centro urbano y una ruidosa caravana automovilística y concentración en la plaza San Martín en adhesión a una protesta nacional con innegable trasfondo político contra el gobierno nacional.
Un episodio sobresaliente entre estos hechos que exponían el egoísmo individualista por encima de la necesidad de preservar un bien general como la salud pública fue el llamamiento a la desobediencia colectiva protagonizado por un comerciante que propuso alzarse contra las restricciones. Su proclama fue: “Si salimos todos juntos no nos pueden clausurar ni detener a todos”, lo que le valió una causa judicial que no fue obstáculo para que meses después, con el cambio de gobierno local, fuera designado para ocupar un cargo del que fue removido cuando ocurrió la primera modificación del gabinete municipal.
Sin embargo, aun contra todo lo que significaron las privaciones motivadas por la pandemia, en general primó el criterio de cuidarse, no solamente para beneficio propio sino para resguardar a los demás.
Y un día alcanzó a El Trébol
La pandemia llegó a El Trébol el 27 de agosto de 2020 y, en su primera ola, se extendió hasta el 31 de marzo del año siguiente con un registro de 1.047 contagios y quince fallecidos. La primera de las víctimas fatales fue Eduardo Ernesto Livingstone, de 93 años, quien murió el 28 de septiembre.
Luego de unos días sin casos, la segunda ola se manifestó el 1º de abril de 2021 y se prolongó hasta e1 9 de octubre, con 2.125 contagiados y 37 vecinos fallecidos.
Con las mutaciones del virus SarsCov 2 –a cuya primera variante denominada Alfa a partir de su identificación en Gan Bretaña le siguieron la Delta y la Gamma–, El Trébol tuvo un tercer embate de la pandemia, registrado entre el 13 de diciembre de 1921 y el 3 de marzo de 2022, con 1.165 contagiados pero con una notoria baja en la mortalidad (sólo un fallecido) ya que para entonces se venían aplicando desde el 29 de diciembre de este último año –y en nuestra ciudad, desde el 7 de enero– las distintas vacunas adquiridas por el gobierno nacional y distribuidas a las provincias y los municipios.
Una última ola llegó a El Trébol el 17 de mayo de 2022 tras una tregua de 61 días sin contagios, afectando a algunas personas que habían viajado a Brasil donde presumiblemente entraron en contacto con el virus.
Tres días después, el último parte oficial difundido por la Junta Municipal de Seguimiento Sanitario Covid-19 dio cuenta de que quedaban seis casos activos cursando la enfermedad en la ciudad, tras lo cual se dio por superada la pandemia, aunque en el mundo sigue habiendo contagios sin mayores consecuencias por el beneficio de la vacunación contra la cual, absurdamente, todavía existen personas que se oponen a la prevención.
El saldo y el futuro
En números concretos, surgidos de los datos oficiales, la pandemia de covid afectó a 4.337 vecinos en El Trébol y provocó 43 muertes.
En la provincia los casos fueron 109.025 y los fallecidos 6.209, mientras que en todo el país los registros oficiales de la autoridad sanitaria indican que los enfermos fueron 10.118.953 y los muertos 130.839.
Como en los primeros años de la vida de El Trébol, algunas de las enfermedades epidémicas que amenazaron y enlutaron a la Argentina fueron la peste bubónica, el cólera y el tifus; en el siglo XX lo fue la gripe española y la poliomielitis y el mal de los rastrojos, entre otras, y en el presente la gripe A, la covid y el dengue. Cuáles serán las próximas y cuándo se harán presentes no se puede saber, pero lo que sí es necesario aprender es que cuidarse de los contagios para no contagiar es la fórmula que permitirá enfrentar de la mejor manera a las que vengan.
Ruben Adalberto Pron.




