Los brigadistas Nicolás y Benjamín Grando regresaron al país luego de participar en la misión internacional de asistencia en Venezuela, donde durante una semana trabajaron en las tareas de búsqueda y remoción de escombros en una de las zonas afectadas por el desastre.
Los integrantes de la brigada explicaron que el viaje comenzó el viernes de la semana pasada, cuando partieron desde Carlos Pellegrini hacia Federación y luego a Buenos Aires. Desde la base aérea de El Palomar abordaron un vuelo con destino a Venezuela, donde arribaron durante la madrugada del domingo.
Una vez en el país, fueron trasladados por personal del Ejército venezolano hasta la base de operaciones, instalada en un campo de fútbol, donde montaron el campamento desde el que desarrollaron las tareas de rescate.
«Trabajamos durante siete días en edificios y en toda la zona afectada. La realidad es mucho peor de lo que se muestra en los medios», señalaron.
Los brigadistas explicaron que en los primeros momentos se utilizaron equipos de búsqueda técnica con sensores capaces de detectar movimientos o posibles signos de vida entre los escombros. Sin embargo, cuando ellos arribaron, la etapa principal de búsqueda ya había finalizado.
«Nos tocó realizar tareas de escombramiento. Todo el trabajo fue prácticamente a mano, con palas y herramientas manuales», detallaron.
El operativo se desarrolló durante las 24 horas, dividido en turnos de seis horas entre tres equipos de trabajo. La delegación argentina estuvo integrada por 40 brigadistas del cuartel de Carlos Pellegrini, quienes permanecieron alojados en un campamento especialmente montado para la misión y recibieron alimentación y asistencia logística por parte de las autoridades venezolanas.
Los bomberos recordaron que hace poco más de un año la brigada obtuvo la acreditación internacional que le permite intervenir en este tipo de emergencias. Anteriormente habían participado en el operativo por el derrumbe del edificio de Villa Gesell.
Finalmente, ambos coincidieron en que la experiencia dejó una profunda reflexión.
«No es una experiencia linda, pero sí muy importante para vivirla como bombero. Te hace valorar muchas cosas que tenemos acá y entender las enormes necesidades que atraviesa la gente allá. Después de ver esa realidad, uno siente que no puede quejarse de nada», expresaron.




