«El circo no debe dejar de existir jamás»: la emotiva historia del payaso Chuchoca

Con una vida dedicada por completo al espectáculo, el payaso Chuchoca compartió su amor por el circo, una pasión que atraviesa generaciones en su familia y que espera que nunca desaparezca.

«Nací en el circo. Mi abuelo ya era circense y hoy mis hijos también siguen este oficio. Ojalá mis nietos y las próximas generaciones hagan lo mismo, porque el circo no debe dejar de existir jamás», expresó con emoción.

A lo largo de su carrera recorrió numerosos países y desempeñó distintos roles dentro de la pista.

«Fui músico, cantante, mariachi… hice muchas cosas en el circo. Es una vida hermosa y la llevo en el alma», recordó.

Su vínculo con el mundo circense es tan profundo que incluso confesó cuál sería su mayor deseo.

«Si el día de mañana Dios me llama, quisiera que arriba también haya un circo donde llegar. Y si existiera la resurrección, me gustaría volver al circo», afirmó.

Una vida de sacrificios

Como ocurre con muchos artistas circenses, el camino también estuvo marcado por el esfuerzo y los golpes propios de la profesión.

«Sí, me he llevado muchos golpes, pero todo valió la pena», comentó entre risas.

El amor por Argentina

Chuchoca también explicó por qué decidió quedarse en el país, luego de recorrer gran parte del mundo.

«Me encantó Argentina. Es un país muy grande, muy hermoso, y la gente siempre fue muy buena conmigo», destacó.

Incluso contó que uno de sus hijos desea obtener la ciudadanía argentina.

«Mi hijo quiere hacerse argentino y realizar todos sus papeles acá», señaló.

Finalmente, agradeció la invitación para presentarse en la ciudad y continuar difundiendo el arte circense.

«Muchas gracias por invitarnos y permitirnos difundir la cultura del circo en El Trébol», concluyó.