El costo de construir en la Argentina sube 32,1% interanual en pesos

El costo de la construcción privada en la Argentinacerró el primer semestre de 2026 con una dinámica en alza. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Índice del Costo de la Construcción (ICC) en el Gran Buenos Aires registró en junio una suba del 2,6% respecto del mes anterior, con un incremento acumulado del 16,7% en el primer semestre y una variación interanual del 32,1%.

En paralelo, el salto del tipo de cambio de junio abarató levemente el costo medido en dólares, lo que confirma que la evolución de los presupuestos de obra, en todo el país, responde a variables macroeconómicas ajenas a cualquier empresa constructora.

El dato interanual aporta una lectura preocupante dado que el sector mantiene presiones propias derivadas de las negociaciones salariales y de la actualización de tarifas de servicios públicos, factores que inciden directamente sobre el costo de las obras privadas y públicas.

La mano de obra, principal motor del aumento en pesos

El análisis por componentes muestra con claridad de dónde proviene la presión. El resultado mensual estuvo explicado por aumentos del 1,8% en Materiales, 3,3% en Mano de obra y 2,8% en Gastos generales, siendo la mano de obra el componente que más incidió en la suba. El incremento en los costos laborales respondió principalmente al acuerdo salarial alcanzado por la UOCRA, homologado a comienzos de junio.

En términos unitarios, el costo por metro cuadrado vendible —principal indicador para evaluar la factibilidad económica de un desarrollo, ya que refleja el costo que debe recuperarse sobre la superficie efectivamente comercializable— continúa en niveles históricamente elevados y sigue condicionando la viabilidad potencial de nuevos emprendimientos. La conclusión de esta situación es alarmante: la ecuación de un proyecto constructivo depende simultáneamente de la evolución de los costos en pesos y de una variable cambiaria que ningún desarrollador controla.

Un contexto que impacta en toda la cadena de valor

El encarecimiento sostenido de los insumos y de la mano de obra, sumado a la volatilidad cambiaria, afecta a la totalidad de los actores que intervienen en un proyecto constructivo: desarrolladores, empresas constructoras, proveedores y, en última instancia, a quienes adquieren unidades en pozo. Los desfasajes entre los presupuestos originales de una obra y su costo real de ejecución son, en este escenario macroeconómico, una consecuencia directa de la evolución de índices que escapan al control de cualquier empresa constructora.

Cabe recordar que el ICC elaborado por el INDEC mide la evolución mensual de los costos de la construcción privada de viviendas en la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del conurbano bonaerense, y es uno de los principales indicadores de referencia del sector. La Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) confirma la misma tendencia con su propio indicador, lo que refuerza la lectura de un fenómeno generalizado y estructural en todas las regiones del país.

Fuente: Aire de Santa Fe