En el marco del Día Mundial de los Trastornos Tiroideos, especialistas advierten sobre la importancia de detectar a tiempo las alteraciones en esta glándula, cuyas manifestaciones suelen confundirse con otras patologías.
La tiroides, una glándula fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, juega un rol crucial en la regulación de múltiples procesos orgánicos. A propósito de la conmemoración de los trastornos asociados a este órgano, el doctor Nicolás Lépore analizó la complejidad de su función y la necesidad de un diagnóstico oportuno.
«Por suerte, desde un tiempo para acá, está mucho mejor estudiada porque el mal funcionamiento de la misma puede alterar un montón de la función de ciertos órganos. Muchas veces se presenta de forma silenciosa, por lo que si no vamos a buscarlo, podemos confundir los síntomas con otras patologías y no abordarlo de la manera que corresponde», explicó Lépore.
Un regulador hormonal sofisticado
La tiroides se encarga de segregar hormonas esenciales como la T3, la T4 y la calcitonina. Según detalló el especialista, «la T4 en sí no funciona como hormona, sino que en ciertos órganos se transforma en T3 y actúa como hormona tiroidea».
Sin embargo, el alcance de esta glándula va mucho más allá de su propia secreción, actuando en una red interconectada con el sistema nervioso central. «Sirve como regulador de otras estructuras, como son el hipotálamo y la hipófisis, que a su vez secretan otros neurotransmisores y hormonas. Por lo tanto, pasa a cumplir un papel mucho más importante que el que cumple en sí como hormona propiamente dicha», señaló el médico, y agregó que «la tiroides lo que hace es autolimitar la secreción de otras hormonas a nivel de hipotálamo e hipófisis».
Debido a este delicado equilibrio, cualquier alteración puede desencadenar un efecto dominó en el cuerpo. «El mal funcionamiento o el déficit de esta hormona —o cuando por el contrario se produce en mucha cantidad— puede generar un disbalance no solo en la hormona propiamente dicha, sino también en la secreción de otras hormonas», advirtió.
Desde el ritmo cardíaco hasta el desarrollo infantil
El impacto de un desajuste tiroideo es amplio y abarca tanto aspectos físicos como emocionales. Lépore enfatizó que «debemos tener la hormona tiroides en el nivel justo para que no genere un montón de síntomas a nivel cardíaco, a nivel del ánimo, e incluso en los bebés es muy importante en el neurodesarrollo; es decir, en todo el desarrollo del sistema nervioso central».
Por este motivo, los controles neonatales resultan indispensables para prevenir daños irreversibles. «Hace un tiempo bastante prolongado se pesquisa en las primeras horas de vida los niveles de tiroides cuando se le pincha el talón al bebé. Se hace en las primeras horas o los primeros días de vida porque el mal funcionamiento, si no da síntomas, por ahí se encuentra tarde y se pierde un montón de tiempo en el desarrollo del bebé», concluyó el profesional.




