El técnico superior en meteorología explicó que el Niño no solo puede incrementar las precipitaciones, sino también la frecuencia y la intensidad de las tormentas. Además, señaló que los efectos más fuertes en la región se esperan entre diciembre y marzo o abril.
El fenómeno de El Niño podría generar un período de mayor actividad de tormentas durante la primavera y el verano. Así lo explicó Pablo Lucero, técnico superior en meteorología, quien advirtió que las condiciones atmosféricas podrían favorecer episodios de tormentas fuertes o severas con mayor frecuencia.
Lucero señaló que algunos fenómenos recientes, como el tornado registrado en la zona de Carlos Pellegrini en pleno invierno, resultaron atípicos para esa época del año y pueden tomarse como una muestra de los cambios en la actividad atmosférica asociados a El Niño.
Según explicó, este fenómeno no provoca únicamente un aumento de las precipitaciones, sino también un incremento de la energía disponible en la atmósfera, lo que puede traducirse en más tormentas y de mayor intensidad.
¿Cuándo se sentirán los efectos más fuertes?
El especialista indicó que existe un desfase entre la intensidad que alcanza El Niño en el océano Pacífico y el momento en que sus efectos se manifiestan en nuestra región. Esa demora puede ser de entre 30 y 90 días.
Por ese motivo, aunque el fenómeno ya se encuentra declarado con una intensidad muy fuerte en el Pacífico, el período de mayor impacto en la zona se espera entre diciembre y marzo o abril.
Lucero aclaró que esto no significa que El Niño finalice en esos meses. Por el contrario, estimó que podría continuar hasta el invierno siguiente, aunque posiblemente con una pérdida gradual de intensidad.
En ese sentido, también advirtió sobre una confusión frecuente en la información meteorológica: si bien suele mencionarse el período de diciembre a febrero como el de mayor intensidad, ese pronóstico se refiere al comportamiento del fenómeno en el Pacífico y no necesariamente al momento de mayor impacto en nuestra región.
El antecedente de 2015-2016
Consultado sobre el nivel de peligrosidad que podría alcanzar este episodio, Lucero reconoció que se trata de una de las principales incógnitas.
Sin embargo, al tomar como referencia el fenómeno de El Niño de 2015-2016, al que consideró uno de los más dañinos registrados hasta el momento, planteó que el actual podría llegar a alcanzar una intensidad comparable.
“Este podría llegar a ser un 10 de nuevo”, expresó al comparar ambos episodios en una escala del 1 al 10.
La advertencia pone el foco en la necesidad de prestar atención a la evolución del fenómeno durante los próximos meses, especialmente ante la posibilidad de un incremento en la frecuencia y la intensidad de las tormentas durante la temporada de primavera y verano.




