Florencia Grosso tras atravesar cáncer de mama: “Quiero ayudar a otras mujeres”

Florencia Grosso compartió su experiencia como paciente de cáncer de mama y habló sobre los desafíos que enfrentó durante el tratamiento, la importancia del acompañamiento emocional y el apoyo fundamental de su marido. A partir de lo vivido, hoy busca estar disponible para otras mujeres que atraviesan una situación similar.

En el programa MUY Informados que se emite por Canal 1 y Radio MUY, Flor contó que Durante su proceso, tuvo que afrontar estudios médicos, tratamientos de quimioterapia y decisiones que también implicaron un esfuerzo económico. En ese recorrido, destacó especialmente el trato recibido por parte de los profesionales de salud, que le brindaron confianza y contención en momentos de incertidumbre.

“Llegó un momento en que me dijeron que tenía que hacerme un estudio y que tenía un costo. Vos no tenés pensada esa cantidad de dinero para un tratamiento, y mucho menos para un estudio. Pero me dijeron que no me iba a ir de ahí sin un resultado”, recordó.

Esa respuesta significó mucho más que resolver una necesidad médica. Para Florencia, fue una señal de que había personas comprometidas con su situación.

“Ahí me dieron esa confianza de decir: ‘Acá también me están cuidando’. No me sentí como un número. Eso también me dio la fortaleza de pensar que no estaba sola”, expresó.

El acompañamiento y la importancia de sentirse cerca

Florencia también reflexionó sobre la manera en que cada persona atraviesa la enfermedad y sobre la importancia de acompañar sin comparar experiencias.

Según relató, su médico le explicó que, aunque dos pacientes tengan el mismo diagnóstico, los procesos pueden ser diferentes, al igual que los medicamentos y las respuestas a cada tratamiento.

En ese sentido, destacó el valor de los pequeños gestos de quienes conocen a alguien que está atravesando una enfermedad. Preguntar cómo está, interesarse por su evolución o dedicarle un momento puede representar mucho para quien recibe ese acompañamiento.

Florencia contó que decidió compartir lo que estaba viviendo con sus personas más cercanas poco antes de comenzar la quimioterapia. Sin embargo, algunas personas se están enterando recién ahora, en parte porque pudo conservar el cabello durante el tratamiento.

Los cascos fríos, una decisión personal y un trabajo en equipo

Uno de los aspectos que marcó su experiencia fue el uso de cascos fríos durante las sesiones de quimioterapia, una alternativa que algunas pacientes eligen para intentar reducir la caída del cabello.

En su caso, el trabajo de su marido fue fundamental. Él se encargaba de preparar y controlar los cascos, mantenerlos en el freezer y cambiarlos durante cada sesión.

“Si no hubiese sido por él, a lo mejor lo hubiese perdido. Él los controlaba, los daba vuelta, los acomodaba y me acompañaba cada vez que iba a las quimios”, contó.

A partir de esa experiencia, ambos se muestran dispuestos a orientar a otras mujeres que quieran conocer cómo se utilizan estos cascos y cómo fue su implementación durante el tratamiento.

De todos modos, Florencia aclaró que se trata de una decisión personal, ya que la caída del cabello tiene una carga emocional diferente para cada paciente. También es importante consultar con el equipo médico si esta alternativa resulta adecuada en cada caso.

Un mensaje para quienes están atravesando la enfermedad

Florencia reconoció que, cuando una persona cercana atraviesa un cáncer, muchas veces no resulta fácil saber cómo acercarse o qué decir. Ella misma experimentó esa duda al enterarse de que otras personas estaban pasando por una situación similar.

Por eso, hoy busca transmitir un mensaje de acompañamiento y esperanza a quienes están en pleno tratamiento, especialmente cuando aparecen el cansancio y los efectos secundarios de la medicación.

“Estamos disponibles para quien quiera saber cómo se usan los cascos, cómo hacerlos o cómo es el proceso. Queremos ayudar”, sostuvo.

Finalmente, dejó una reflexión para las mujeres que transitan la enfermedad: pidió que «no se sientan solas y que busquen apoyo en su entorno y en los profesionales que las acompañan».

“Hay momentos en los que uno se siente mal, cansado o tiene los efectos de la medicación. Pero es importante tratar de ser positivo y saber que no estás solo”, expresó.

Su testimonio pone en primer plano no solamente las dificultades de un diagnóstico de cáncer de mama, sino también el valor de la contención, el acompañamiento familiar y la posibilidad de transformar una experiencia personal en una ayuda para otras personas.