Impresión 3D: una herramienta para estimular la creatividad y abrir nuevas oportunidades desde la infancia

La Editorial incorporó a sus sucursales una nueva línea de impresoras 3D con el objetivo de acercar esta tecnología a niños, adolescentes, familias y emprendedores.

Desde la empresa explicaron que desde hace años vienen trabajando con la impresión 3D, inicialmente vinculada a empresas que adquirían estos equipos para fabricar matrices y desarrollar distintos productos. Con el tiempo, la propuesta también comenzó a orientarse hacia los emprendedores y, actualmente, buscan dar un nuevo paso: que la tecnología forme parte de la vida cotidiana de los chicos desde edades tempranas.

“Entendimos que la impresión 3D tiene que estar más que nunca desde los primeros años de diversión de los niños, de 8 o 9 años hacia adelante”, explicaron. La intención es que los chicos puedan transformar sus ideas en objetos concretos y, al mismo tiempo, desarrollar su creatividad y familiarizarse con herramientas que serán cada vez más importantes en el mundo laboral.

La propuesta apunta a combinar utilidad, diversión y aprendizaje. Una impresora 3D puede permitir fabricar desde animales y personajes para jugar hasta maquetas para la escuela, trabajos prácticos, llaveros, imanes y otros objetos.

Una tecnología cada vez más sencilla de utilizar

Uno de los principales interrogantes suele ser si una impresora 3D es difícil de manejar. Desde La Editorial destacaron que el modelo presentado, la Bambu Lab A1 Mini, llega prácticamente armado de fábrica y permite comenzar a imprimir rápidamente.

Gerado y Daniela, La Editorial.

Según explicaron, el equipo puede ponerse en funcionamiento en aproximadamente 30 minutos, cuenta con autocalibración y simplifica considerablemente el proceso para quienes recién se están iniciando.

De todos modos, remarcaron que, cuando es utilizada por niños pequeños, debe existir siempre supervisión de un adulto.

De un juego a un emprendimiento

Además de su potencial educativo y recreativo, la impresión 3D también puede convertirse en una primera experiencia productiva para los chicos.

La posibilidad de diseñar y fabricar objetos en pequeñas cantidades permite que un niño pueda comenzar creando figuras para uso propio y, con el tiempo, producir elementos sencillos para vender, como llaveros o imanes.

“Son los primeros pasos que dan los chicos para hacer en serie y producir un producto y poder venderlo”, señalaron.

La Editorial también destacó que las impresoras 3D existen en diferentes tamaños y que actualmente cuentan con una demanda creciente entre adultos que buscan utilizarlas para microemprendimientos y producción.

Con esta incorporación, la empresa apuesta a acercar una tecnología que ya dejó de ser exclusiva de ámbitos industriales y profesionales, para convertirla en una herramienta accesible para aprender, crear, producir y, especialmente, materializar las ideas que surgen de la imaginación de niños y adolescentes.