Los nutricionistas advierten que derogar la Ley de Etiquetado Frontal «es un retroceso para el consumidor»

El proyecto del Ejecutivo nacional para eliminar los octógonos negros generó un fuerte rechazo en el sector de la salud. En diálogo con AIRE, la licenciada en nutrición Mariel Wicky aseguró que la normativa argentina es «modelo en el mundo» y que su quita responde puramente a la presión de la industria.

A partir de la presentación de un proyecto de ley por parte del Poder Ejecutivo de la Nación —acompañado por iniciativas similares de diputadas del PRO y de La Libertad Avanza— para derogar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable (conocida popularmente como la Ley de Etiquetado Frontal), las alarmas se encendieron en el sector sanitario.En una entrevista con el programa Una Tarde A La Vez por AIREMariel Wicky, licenciada en nutrición e integrante del Colegio de Nutricionistas de Santa Fe, expresó el rotundo rechazo de los profesionales frente a lo que consideran un grave retroceso en los derechos del consumidor.

«Esta es una ley que se ha pensado con mucha base científica y cumpliendo todos los criterios para ser un modelo no solo para Latinoamérica, sino para el mundo. Hoy aparece este pedido de eliminarla directamente, sin siquiera hablar de una modificación intermedia», alertó la especialista.

El impacto del Etiquetado Frontal en el súper

Antes de la sanción de la ley en 2021, la información nutricional de los alimentos era prácticamente inaccesible para el ciudadano común. Wicky recordó que el antiguo rotulado se ubicaba al dorso de los envases y con una tipografía casi ilegible.

«Un porcentaje muy pequeño miraba el rotulado tradicional atrás del producto, y apenas un 15% lograba comprenderlo. Lo que vino a traer la ley son esos octógonos negros que son imposibles de no ver y que allanan el camino», graficó.

La nutricionista ejemplificó el éxito de la normativa a través de su propia experiencia de trabajo territorial en la capital santafesina: «Trabajo en el Espacio Encuentro con niños de escuelas primarias y los más chiquititos ya saben qué son esos octógonos; entienden que hablan de excesos de grasas, azúcares y sodio. Si un niño de primaria puede comprenderlo, evidentemente la función se está cumpliendo».

Fuente: Aire de Santa fe.