Martini: “No podemos normalizar la violencia ni las descalificaciones”

El presidente comunal de Carlos Pellegrini, Ariel Martini, expresó su preocupación por los hechos de violencia y amenazas que se vienen registrando en distintos ámbitos, especialmente tras lo ocurrido recientemente en San Cristóbal.

“Si hay algo que me preocupa, me ocupa y me duele, es esto”, señaló Martini, al referirse al episodio ocurrido en aquella ciudad santafesina. “Lo que pasó en San Cristóbal no fue una amenaza, fueron directamente y lo hicieron”, afirmó, remarcando la gravedad de la situación.

El mandatario comunal sostuvo que, con el correr de los días, muchas amenazas comenzaron a tomarse “como una picardía” y advirtió sobre la pérdida de conciencia social frente a estos hechos. Además, vinculó esta problemática con un deterioro progresivo del respeto hacia las figuras de autoridad.

“Hace años que se viene denigrando a las autoridades en todos los ámbitos: en la docencia, en la medicina, en la policía, en la política y también en el periodismo”, expresó.

Martini consideró que durante mucho tiempo se cuestionó la importancia de los límites y la autoridad, y aseguró que hoy eso tiene consecuencias visibles en la sociedad y especialmente en los jóvenes.

“Los chicos necesitan límites. Los mismos jóvenes los piden porque por naturaleza son buenos. Somos los adultos y la sociedad quienes muchas veces terminamos corrompiendo esos valores”, indicó.

En ese sentido, insistió en que el trabajo conjunto entre familia, escuela y alumnos es fundamental para revertir situaciones de violencia y falta de respeto.

“Si no se trabaja escuela, familia y alumno juntos, es imposible”, remarcó.

También cuestionó el clima de agresividad que, según dijo, se observa en distintos niveles de la política nacional y advirtió sobre el impacto que eso genera en la sociedad.

“No podemos naturalizar las descalificaciones ni los insultos. Podemos pensar distinto, pero no por eso faltar el respeto”, sostuvo.

Finalmente, Martini llamó a recuperar el diálogo y el respeto mutuo desde todos los espacios institucionales y sociales.

“Hay que dar una vuelta de rosca de arriba hacia abajo. Quienes tenemos responsabilidades públicas debemos dar el ejemplo”, concluyó.