¿Por qué la estación no se construyó en El Trébol sino en el Pueblo Tais?

A propósito de un nuevo aniversario de la ciudad. Por Ruben Adalberto Pron.

El muy respetado ingeniero Heriberto Maurino, descendiente de la primera familia de inmigrantes italianos que realizaron  la primera siembra y cosecha de trigo en El Trébol dos meses antes que se habilitara la estación ferroviaria que motivó el surgimiento de la ciudad que hoy habitamos, sostenía tenazmente que las parada debió construirse al sur de la actual ocupación, en terrenos que la Compañía Argentina de Tierras e Inversiones había adquirido y vendía como loteo urbano y rural con el nombre que identifica a la localidad.

Como se sabe, en cuanto a la traza urbana del original loteo El Trébol, ésta tenía como límite la calle Río Negro, a partir de la cual comenzaban, hacia el norte, las tierras adquiridas por José Tais, con plano urbano que se iniciaba en la actual calle Elisa Damiano, precisamente donde comienza el terreno del playón ferroviario que hoy lleva el nombre de Parque Municipal 15 de Enero, antes denominado «Predio Ecológico» desde que el Estado nacional lo cediera en usufructo al municipio y éste lo parquizara y levantara en él distintas dependencias como el Museo de la Ciudad (en la antigua estación), el Concejo Municipal, el «Chalecito Verde», la playa de camiones y otras instalaciones.

Heriberto Maurino.

Maurino consideraba inadmisible que la estación se hubiera construido en el Pueblo Tais y no en el Pueblo El Trébol, y ensayaba la teoría de que José Tais había movido influencias –y quizás apelado a sobornos– para que la parada ferroviaria «se corriera» hasta su propiedad.

Lo que el recordado profesional y docente –declarado ciudadano ilustre por sus aportes a la comunidad cuando en 2010 El Trébol celebró los 120 años de su surgimiento– no tuvo en cuenta es que la ley nacional sancionada el 16 de agosto de 1887 autorizando a la empresa del Ferro Carril Central Argentino a construir el ramal Cañada de Gómez-Las Yerbas exigía a la titular de la concesión presentar en un plazo de seis meses los planos de la obra para su aprobación por parte del gobierno nacional. Y en esos planos debían constar la ubicación de cada estación, con precisión de distancias entre unas y otras.

José Tais.

Así fue que la estación El Trébol quedó dentro de la propiedad de Tais y no en la adquirida por la Compañía de Tierras –subsidiaria de la del FCCA– para su loteo propio, denominado de la misma manera que la parada ferroviaria.

No hubo maniobra, picardía o soborno de parte de José Tais para «robarse» la estación como atractivo para valorizar su loteo propio y obtener así una ventaja comercial.

Este inmigrante italiano, socio de su hermano en un negocio de ramos generales establecido en la vecina localidad de San Jorge, no tenía la influencia que pudiera oponerse a la de la poderosa corporación que conformaban, en tándem, la empresa ferroviaria y la Compañía de Tierras. Tampoco el poder económico para hacerlo, a tal punto que la crisis financiera de 1890 lo arrastró a la quiebra y en 1902 pactó con sus acreedores cederles sus activos, entre los cuales se contaba el Pueblo y Colonia Tais, establecidas sobre dos leguas cuadradas adquiridas al médico y terrateniente Marcelino Freyre Rodríguez del Fresno, sobrino de la esposa del gobernador Estanislao López y ahijado del brigadier, que no había podido terminar de pagar.