la investigación que derivó en las penas de Germán Fernández y Carlos Ramón Varela a cinco y 11 años de prisión. Explicó cómo operaban a través de redes de intercambio y el arduo trabajo informático para identificar los archivos originales. Además, analizó las escalas penales vigentes para este tipo de delitos
La Justicia provincial condenó a dos hombres en la ciudad de Rosario por descargar y compartir archivos digitales de explotación infantil en sus computadoras personales durante varios años. En diálogo con Radiópolis (Radio 2), el fiscal de la causa, Diego Meinero, brindó precisiones sobre la compleja investigación que llevó a las sentencias de cinco y 11 años de prisión para Germán Fernández y Carlos Ramón Varela, respectivamente, dictadas por la jueza Griselda Strólogo.
Uno de los acusados recibió una pena mayor al acreditarse en el juicio que él mismo había filmado un video de abuso intrafamiliar con una cámara de fotos, donde involucró a una mujer también ligada a la causa y ya condenada, y a un nieto de ella. Al respecto del desgaste emocional del caso, el fiscal reconoció: “Son causas que generan mucho impacto en mí y también en mi equipo de trabajo. Fue realmente duro, fue difícil”.
Redes de intercambio y rastreo informático
Los ahora condenados no tenían vínculo comprobado entre sí y actuaban a través de redes específicas para no ser detectados. Según detalló el funcionario judicial, utilizaban sistemas Peer-to-peer (P2P) o red entre iguales que es un sistema donde las computadoras o usuarios se conectan de forma directa sin usar un servidor central. «Al no estar en un servidor único, se hace muy dificultosa la investigación. Son dos vecinos totalmente insertos en la sociedad, con sus trabajos, con sus familias», agregó.
Para lograr las detenciones, el equipo del Ministerio Público de la Acusación debió realizar un minucioso análisis tecnológico. “En un primer contacto con las investigaciones, lo que hacemos es un triage para buscar archivos que contengan metadatos”, detalló el fiscal. Explicó que, a diferencia de los envíos por aplicaciones de mensajería instantánea que borran la información de origen, los archivos originales conservan estos registros, lo que permitió iniciar el proceso de identificación de las personas vulneradas.




