“Se quiere, pero no se puede”: en la zona núcleo, el trigo confirma una menor intención de siembra

La primera encuesta a productores y asesores de la Bolsa de Comercio de Rosario muestra que el área de trigo se reduciría en 300.000 hectáreas. Aunque el escenario climático es ideal, la suba de costos frena todo: los márgenes son muy exiguos o negativos.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicó su primera estimación de siembra de trigo para la zona núcleo, basada a una encuesta a productores y asesores de esa región del país ubicada entre el norte de Buenos Aires, centro y sur de Rosario, oeste de Entre Ríos y sudeste de Córdoba.

Según la GEA, se implantarían allí alrededor de 1,5 millones de hectáreas de trigo, unas 300.000 o 17% menos que los 1,8 millones del ciclo pasado, que marcaron un récord.

 

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicó su primera estimación de siembra de trigo para la zona núcleo, basada a una encuesta a productores y asesores de esa región del país ubicada entre el norte de Buenos Aires, centro y sur de Rosario, oeste de Entre Ríos y sudeste de Córdoba.

Según la GEA, se implantarían allí alrededor de 1,5 millones de hectáreas de trigo, unas 300.000 o 17% menos que los 1,8 millones del ciclo pasado, que marcaron un récord.

El principal motivo de esta baja se relaciona con los costos: de la mano de un clima a favor, con otro otoño lluvioso y pronóstico de El Niño a partir de la primavera, el trigo se quiere mantener en las rotaciones, pero el límite llega desde el lado de los márgenes, que empeoraron muchísimos tras la disparada del precio de los fertilizantes por el conflicto bélico en Medio Oriente.

Desde la Bolsa rosarina lo resumen muy gráficamente: “En trigo se quiere, pero no se puede”, señalan, en referencia precisamente a que, si los números estuvieran un poquito mejor, sin dudarlo los productores apostarían nuevamente por el cereal.

“Las encuestas de las últimas semanas a agrónomos y productores de la región son contundentes y expresan el deseo y la necesidad de mantener la misma área triguera del año pasado, pero que no será posible. El problema es el cambio de la relación urea/trigo que pasó en un año de 2,6 a 4,1”, explica la GEA en su informe semanal.

El reporte insiste en que hay un par de factores que juegan a favor del trigo 2026/27:

  • 1) Para la decisión de la siembra, contar con suelos cargados de humedad es un factor clave y este año toda la región cuenta con condiciones excelentes. Justo en este 2026 el trigo cumple 10 años desde que pasó de ser un cultivo sin demasiada importancia a tener un rol agronómico y económico protagónico junto a la soja y el maíz.
  • 2) Desde lo financiero, también se destaca que posibilita un ingreso justo con el inicio de la gruesa en un año dónde se busca el mayor grado posible de autofinanciación ante márgenes ajustados y una situación que, en general, no perdona fallas en lo productivo.

El problema es que “los números se imponen y, si bien se quiere no se puede, ya que, en situaciones de alquiler, o sea en el 70% de los casos, el impacto del costo de la urea principalmente pone al rinde de indiferencia en 46 quintales por hectárea”, un valor muy por encima de la media histórica en la región.

Fuente: Infocampo.