De 125 a 62 kilos: la historia de Leandra Battochi y su cambio de vida

Leandra Battochi tiene 30 años, estudia Abogacía y decidió transformar su propia experiencia con la obesidad en una herramienta para acompañar a otras personas que atraviesan una situación similar. Después de años de luchar con su peso, atravesar tratamientos y someterse a una cirugía bariátrica, hoy busca visibilizar la enfermedad y compartir información con quienes todavía sienten que deben enfrentarla en soledad.

Su historia comenzó dentro de una familia en la que la obesidad estaba presente, pero de la que no se hablaba demasiado.

“Vengo de una familia de personas que sufren la obesidad. Entonces siempre era un tabú hablar del tema”, contó.

Leandra recordó que durante su infancia existía una mirada muy diferente sobre el peso corporal.

“Tengo 30 años y cuando era chica estar flaco era como estar enfermo. ‘Mejor comé, comé, comé’. Todas esas cosas siempre me las replanteé: por qué cuando uno festeja come, por qué cuando estamos tristes comemos”, relató.

Con el paso de los años, su peso fue aumentando y también comenzó a interiorizarse cada vez más sobre la obesidad. Durante mucho tiempo, sus controles médicos daban resultados normales y llegó a pensar que podía ser una persona con obesidad pero “sana”.

“Yo me hacía análisis de rutina, iba a todos los médicos de la ciudad y me daban bien. Yo creía: ‘Bueno, soy una obesa sana’. Pero no, porque la obesidad ya es una enfermedad”, explicó.

Llegó a pesar 125 kilos, con una altura de 1,50 metros. Con el tiempo, comenzaron a aparecer problemas en sus análisis y entendió que la situación requería un abordaje diferente.

El momento que marcó un antes y un después

El cambio llegó después de años en los que, según contó, se fue limitando cada vez más y dejó de hacer muchas actividades.

“Me vi al espejo un día, me levanté y me largué a llorar, porque no veía solamente los kilos que pesaba, sino todo lo que me llevó a estar así y todo el tiempo que me callé e hice de cuenta que no pasaba nada”, recordó.

Ese mismo día decidió salir a caminar. Apenas pudo recorrer una cuadra.

“Llegué a hacer una cuadra y no podía respirar. Al otro día estuve con dolores de rodilla. Yo nunca dejé de trabajar, siempre fui a mi trabajo y todo, pero siempre depresiva y haciendo el cuádruple de esfuerzo”, relató.

Fue entonces cuando tomó una decisión.

“Todo me costaba tanto que ese día me largué a llorar y dije: ‘Yo hasta acá llegué, yo no doy más’”.

El primer paso fue buscar ayuda profesional. Después de haber tenido experiencias negativas con algunos tratamientos, encontró una nutricionista que, según destacó, la acompañó desde otro lugar.

“Yo ya había tenido malas experiencias con nutricionistas que enseñan a través del miedo y no con el ejemplo. En este caso tuve suerte, encontré una nutricionista hermosa y dije: ‘Bueno, ¿qué hago acá? Ella me va a ayudar a dar el primer paso’”, señaló.

Y recordó una frase que recibió durante ese proceso y que marcó su tratamiento: “Si vos seguís así, primero, la calidad de vida va a ser mala y segundo, a los 45 no llegás”.

Un tratamiento que fue más allá de una dieta

Leandra comenzó entonces un proceso integral para tratar la obesidad. Según explicó, el abordaje contempla diferentes profesionales y alternativas terapéuticas.

“Hay un tratamiento previo nutricional, clínico, cardiólogo, psicólogo, psiquiatra y podés tener un montón de tipos de tratamiento para combatir esta enfermedad”, explicó.

En su caso, después de atravesar ese proceso, llegó a una cirugía bariátrica: un bypass gástrico.

“No todos tienen el mismo tratamiento. Hay gente que recurre a inyecciones, a otra una manga gástrica y otro tipo de tratamientos. En mi caso fue un bypass”, detalló.

El resultado significó un cambio profundo en su vida. Llegó a bajar 63 kilos y actualmente pesa 62.

“Bajé más kilos de los que peso”, contó con emoción.

La importancia de conocer los derechos

Mientras avanzaba con su propio tratamiento, Leandra comenzó a investigar sobre la legislación relacionada con la obesidad. Su formación como estudiante de Abogacía y Recursos Humanos también le permitió acceder a información que luego decidió compartir a través de las redes sociales.

“Me encontré con una ley que trata la obesidad y la pone como tema principal y de interés nacional, donde está cubierto con el PMO todo el tratamiento sobre esta enfermedad”, explicó.

En ese sentido, mencionó la Ley 26.396 y remarcó la importancia de que las personas conozcan los derechos vinculados al acceso al tratamiento.

“Cualquier persona que esté pasando por esto, que sepa que no está sola”, sostuvo.

“Aceptar es el primer paso”

A partir de su propia experiencia, Leandra comenzó a construir una comunidad en redes sociales donde comparte información y busca acompañar a personas que atraviesan situaciones similares.

“Yo tengo una comunidad enorme y si necesitan un consejo, una ayuda, una compañía, lo que sea, pueden participar”, contó.

Para ella, uno de los principales objetivos es terminar con el silencio y los prejuicios que durante tantos años rodearon a la obesidad.

“No están solos. Entender y aceptar, aceptar es el primer paso: que la obesidad es una enfermedad y hay que tratarla”, afirmó.

Y cerró con una definición que resume buena parte de su recorrido: “Realmente es silenciosa y es una bomba siempre a punto de explotar”.