Impacto de El Niño en la región: las lluvias podrían llegar a ser 90% más intensas y hay preocupación por los cultivos

La Bolsa de Comercio de Rosario elaboró un informe en el que indicaron que el período más difícil sería entre noviembre y diciembre, cuando coinciden la cosecha de trigo y las siembras de soja y maíz tardío. Aunque el agua permite esperar una alta producción, un Niño fuerte o muy fuerte también puede generar problemas de piso y dejar pocos días para entrar en los lotes

El impacto de El Niño en la región alcanzará su mayor fuerza durante octubre, noviembre y diciembre, con precipitaciones que podrían ser hasta un 90% más copiosas de lo habitual. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en la región agrícola núcleo podría llover un 30% más de lo que suele registrarse en octubre, un 70% más en noviembre y un 90% más en diciembre, por lo que el trabajo en los campos podría verse comprometido.

El período más difícil sería entre noviembre y diciembre, cuando coinciden la cosecha de trigo y las siembras de soja y maíz tardío. Aunque el agua permite esperar una alta producción, un Niño fuerte o muy fuerte también puede generar problemas de piso y dejar pocos días para entrar en los lotes.

Para calcular cuánto podría llover, la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR ajustó un sistema desarrollado en 2023. El trabajo se hizo con los registros de sus 36 estaciones meteorológicas, la información de diez modelos climáticos y los datos de precipitaciones de los últimos 50 años

“El resultado es un modelo estadístico predictivo que considera el comportamiento de las lluvias de los últimos 50 años y su relación con los valores de calentamiento mensual del Pacífico”, explicó Alfredo Elorriaga, consultor de la GEA.

El especialista aclaró que el cálculo contempla solamente la influencia de un Niño fuerte o muy fuerte sobre las lluvias de la región central, sin incluir otros factores regionales o globales que podrían modificar la cantidad de agua prevista.

Uno de esos factores es la temperatura de la superficie del océano Pacífico, que actualmente presenta una diferencia de 1,8 grados por encima de lo normal. Un mes atrás, ese valor era de 1,25 grados.

“La fase oceánica se inició en junio. Pero ahora la atmósfera comienza a acoplarse al sistema oceánico. Por eso vamos a empezar a sentir sus efectos”, señaló Elorriaga. Sobre la fuerza que podría alcanzar, las proyecciones muestran un pico inferior a 2,5 grados. Sin embargo, por la incertidumbre que todavía existe, los especialistas trabajan con un rango de entre 2 y 3 grados.

“Nuestro análisis está más cerca de un evento con características muy parecidas a las del Niño de 2015/16”, indicó. En ese periodo, el océano alcanzó un máximo de 2,8 grados.

La entidad explicó que los cálculos muestran que las lluvias aumentarían a medida que avance la primavera, llegando el mayor impacto durante noviembre y, especialmente, diciembre. Además de la cantidad de agua, preocupa que las precipitaciones se repitan con pocos días de diferencia y dejen ventanas muy cortas para realizar los trabajos en los campos. “Hay que entender que, por la particular dinámica que se prevé para este Niño, la recurrencia de las precipitaciones puede ser muy alta”, advirtió Elorriaga.La actividad comenzará a acumularse desde octubre, con la siembra de soja de primera. Hacia fines de noviembre se sumarán la cosecha de trigo y las siembras de soja de segunda y maíz tardío.

“Cada semana que avancemos a diciembre se va a poner más difícil. Si se puede sembrar, habrá que hacerlo sin postergar nada, porque será clave evitar cuellos de botella”, afirmó.

El maíz tardío sería uno de los cultivos más complicados porque su siembra coincidiría con el momento más intenso de El Niño. El cereal es sensible a los anegamientos durante su nacimiento. En la soja, las lluvias abundantes pueden endurecer la superficie del suelo y dificultar la salida de las plantas.