Según el último informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), las precipitaciones registradas en el centro-norte santafesino impactaron de manera positiva en el estado de los cultivos. El relevamiento también detalla el avance de la cosecha de girasol y maíz temprano, con rindes que se ubican en rangos buenos a muy buenos.
Las lluvias registradas durante la última semana llegaron en un momento clave para la soja de primera del centro-norte de Santa Fe, mejoraron de manera significativa la condición del cultivo y abrieron nuevas expectativas productivas.
Al mismo tiempo, avanzaron —aunque con interrupciones— las tareas de cosecha de girasol y maíz temprano, con rendimientos que se consolidan en rangos buenos a muy buenos, según el último informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA).
La soja temprana gana potencial en plena etapa de definición de rindes
De acuerdo con el relevamiento correspondiente al período comprendido entre el 4 y el 10 de febrero de 2026, las precipitaciones resultaron “muy oportunas, en la etapa de definiciones de la soja temprana”, especialmente durante el inicio del llenado de granos. El informe destaca que estas lluvias “cambiaron la realidad y generaron nuevas expectativas por los resultados”, en particular en los departamentos con mayor superficie implantada.
En soja de primera se implantaron 1.070.000 hectáreas, un 3 % más que en la campaña anterior. Los lotes evaluados mostraron una muy buena evolución en estructura, altura y uniformidad de plantas, con el 98 % calificado entre bueno y muy bueno. La oleaginosa transita mayoritariamente estados reproductivos, con numerosos lotes ingresando en R5, etapa crítica para la definición del rendimiento.
Avanzan las cosechas de girasol y maíz de primera
En paralelo, el proceso de cosecha de girasol avanzó en el norte y centro de la región durante tres a cuatro jornadas efectivas, aunque fue interrumpido por las lluvias. Con una superficie sembrada de 160.000 hectáreas —un 18 % superior a la del ciclo previo—, se consolidaron rindes que oscilaron entre 20 y 24 quintales por hectárea como valores mínimos, con máximos frecuentes de 28 a 30 qq/ha y registros puntuales de hasta 38–40 qq/ha. El SEA señala que el 90 % de los cultivares se encuentra en estado bueno a excelente.
También continuó la cosecha de maíz temprano, tanto para grano comercial como para destino forrajero. En grano, los rendimientos obtenidos se ubicaron entre 50 y 54 qq/ha como pisos, con máximos de 100 a 115 qq/ha y picos aislados de 125 a 128 qq/ha. “Los maizales de primera expresaron todo su potencial”, indica el informe, favorecidos por un desarrollo vegetativo uniforme y una buena fructificación.
En cuanto al picado y embolsado de maíz para autoconsumo, las tareas avanzaron a menor ritmo sobre los últimos lotes, principalmente en áreas vinculadas a las cuencas lecheras y a establecimientos ganaderos. Los resultados se ubicaron entre 12 y 13 metros de bolsa por hectárea como valores mínimos, y entre 15 y 16 m/bolsa/ha como máximos frecuentes, con registros destacados de hasta 18 m/bolsa/ha. El material obtenido fue calificado como de buena




