Después de diez meses de aquel momento en que su familia tuvo que ser derivada a Rosario para atravesar un difícil proceso de salud, Olivia volvió este miércoles al jardín. El regreso estuvo cargado de emoción y significó un paso enorme para ella y para toda su familia.
Su papá, Ale Hernández, contó que Olivia ya tenía el alta médica desde julio para poder retomar las clases, pero junto a su familia decidieron esperar un poco más hasta que pasara el invierno.
“Ella ya desde julio podía arrancar. Ya le habían dado el alta para que pueda arrancar el jardín, pero nosotros decidimos esperar a que pase un poquito el invierno y hoy se dio el día”, relató.
La vuelta coincidió además con una fecha especial: el martes se cumplieron diez meses desde la derivación a Rosario.
“Justo ayer se cumplieron diez meses que nosotros nos habían derivado a Rosario. Una alegría enorme de que hoy haya podido retomar el jardín”, expresó.
El acompañamiento del Jardín Dulce de Leche
Durante todo este tiempo, la institución educativa tuvo un rol fundamental en el acompañamiento de Olivia y su familia.
Hernández destacó especialmente la predisposición de la dirección y de la docente Maricel Cingolani, quien durante los últimos meses comenzó a acercarse hasta el domicilio familiar para que Olivia pudiera continuar con sus actividades.
“A partir de abril, mayo, no recuerdo bien, arrancó clases acá en casa. Nosotros sabíamos que para la señorita era un doble esfuerzo porque terminaba de cumplir su horario y después tenía que venir acá”, explicó.
“Más allá de que venía dos horas, tenía que cortar a lo mejor su rutina y venir para acá. Y gracias a Dios, siempre bien”, agregó.
Por ese motivo, la familia quiso agradecer especialmente al Jardín Dulce de Leche por la manera en que acompañó cada decisión.
“A nosotros nos dijeron: ‘Nosotros nos vamos a amoldar a lo que ustedes decidan’. La verdad es que estoy más que agradecido. También por la bienvenida que le dieron hoy a Olivia”, manifestó.
Una vuelta con algunos cuidados
El regreso al jardín se concretó con algunas medidas de cuidado que Olivia deberá mantener durante esta etapa.
Por el momento, debe asistir utilizando barbijo, llevar su propio vaso de agua y su recipiente con comida, sin compartir alimentos ni bebidas con sus compañeros.
A pesar de estos cuidados, la vuelta fue recibida con enorme entusiasmo por los chicos.
“Nos decía la seño que ella les informó a los niños que iba a volver el día de hoy y la verdad que los chicos, a pesar de que tenían cinco, seis años, todos decían: ‘La vamos a cuidar, le vamos a hacer esto, la vamos a cuidar’”, contó Ale.
Ese gesto también emocionó a la familia, que destacó no solamente a las docentes y a la dirección, sino también a los padres de los compañeros de Olivia.
“Estoy agradecido también por la familia de cada uno de los chicos, que seguramente deben haber aportado su granito de arena desde casa”, señaló.
“Esto lo veíamos muy lejos”
Al mirar hacia atrás, Hernández reconoció que el regreso al jardín parecía, meses atrás, algo muy lejano.
“Si uno se pone a mirar un poquito para atrás, esto lo veíamos muy lejos. Ese día que a nosotros nos dan la noticia, la verdad que esto lo vimos muy lejos”, recordó.
Hoy, con Olivia nuevamente en el jardín y a solamente dos meses de cumplirse un año desde aquel momento, la familia atraviesa esta etapa con una enorme alegría.
“Estamos a dos meses de que se cumpla un año. La verdad que más que contento, por cómo pasa el tiempo y por cómo fue ella sobrellevando esta enfermedad que tuvimos que pasar”, expresó.
El regreso de Olivia al jardín no fue solamente una vuelta a las aulas. Fue también la celebración de un camino recorrido, del acompañamiento de su familia, de sus docentes y de toda una comunidad que la esperaba para volver a verla entre sus compañeros.




